martes, 1 de diciembre de 2009

HOJA DE VIDA Número 24 - Revista virtual de Poesía -

Tupacamarú. Miguel O. Menassa
Escuela de Poesía Grupo Cero
Director: Miguel Oscar Menassa
HOJA DE VIDA - Revista virtual de poesía -
Taller de los domingos a las 17.00h.
Alcalá de Henares
NÚMERO 24. Domingo 29-11-2009
Coordinador: Carlos Fernández del Ganso
La señorita de la librería. Miguel O. Menassa

OTRO CIELO NO ESPERES, NI OTRO INFIERNO

Otro cielo no esperes,
el vuelo de la alondra
anticipa nuestro abrazo
en el beso de las flores
y la conciencia pintando
un círculo sobre la arena
mojada de nuestra piel.

Ni otro infierno esperes
del fuego ardiendo
en la fragua de Vulcano
y su brazo rodeando
al rojo vivo
la palabra pronunciada.

El camino recorrido
roza desesperadamente
las noches amadas.
Vida resplandeciente y vestida
con nuestro deseo de amor.

Estremecidos, habitamos
todas las miradas inalcanzables
de este siglo
sin piedad.

MÓNICA LÓPEZ BORDÓN

Blanca extranjera mía. Miguel O. Menassa

OTRO CIELO NO ESPEREIS, NI OTRO INFIERNO

Con paso seguro y en voz baja
para atravesar la puerta burlona
que acaricia los sueños,
ella contaba la belleza de la oscuridad,
el secreto inmortal de los deseos,
la caída de los espíritus imprevistos,
la intensidad de los besos inventados.

Con paso lento y en voz baja
para que el mundo no incendiara la tristeza,
él buscaba la luz entre labios de lluvia,
besaba trémulo la palidez de su sexo,
vagaba por las noches imperfectas
donde la existencia palpitante
hormiguea por el centro de la calle.

Como amantes extraviados,
se deslizan lentamente
entre una tempestad de mordiscos,
a cada instante, nacen
a cada instante, mueren
y una voz lejana llama su atención:

más allá del tiempo y del espacio,
otro cielo no espereis, ni otro infierno.

VICENTE PRADA GÓMEZ

Gemidos del viento. Miguel O. Menassa

UNA TRISTEZA EN LA MIRADA

Se despierta la noche de Otoño,
entre las sábanas aún tibias donde los cuerpos,
vencidos de nostalgia,
con máscaras de garganta muda
quiebran lágrimas de paso desdibujado
con el viento garabateando amantes de sombra azul.

Se escucha el eco del abismo en el borde del silencio,
bailan unos labios al compás de brazos precipitados,
la sangre se abre a los secretos,
escribiendo en el horizonte con piel de memoria
versos desnudos de tiempo.

Una mirada tatúa el revés de las huellas.

Pasión desatada en los márgenes de la madrugada
de vientre blanco.

SOLEDAD CABALLERO CASTRO La que el ser ocultó. Miguel O. Menassa

OTRO CIELO NO ESPERES, NI OTRO INFIERNO

Volverán a sentarse aquí,
en el regazo de mi falda,
vomitando amargo perfume,
en las fisuras del recuerdo.

Si he de partir no quiero recuerdos vanos,
ni falsas penas de ayer.

Los que llegan a mí,
erguidos como juncos cimbreantes,
nada saben de guerras sin sentido.
O de aquel que huyo en la marina mercante,
y quedo perdido en los brazos
de una mujer de pechos marchitos.

Nadie sabe donde esta la calle victoriosa
que despierta el temblor
y hace respirar en todos pechos.
O dónde soñar el sueño furioso
que estremece la conciencia,
para después morir en las palabras despiertas.

CARMEN ORTIGOSA MARTÍN Y, ahí, comprendereis. Miguel O. Menassa

EL AZUL PERTENECE AL CIELO

se quedan mirando sin más… es lo triste de los árboles
mientras el azul parte las bocas abiertas en dos
y descubre que hay una canción para hacer crecer
en secreto un naranjo
y siempre alberga esperanza sentado sobre traseros
esqueléticos de los perros
y para oírse necesita palabras enormes
escritas con una serie de relámpagos en tu modo
de mirarme y en el de no mirarme todas las veces
que ha estado a punto de extender tu mano y se ha detenido…

el azul bosteza y gruñe intentando atrapar a dentelladas
los sueños donde el otro cielo y otro infierno
son las ciudades del alma
y una vez al gritarte el azul se adhiere a tus huesudas rodillas
y te prende una sonrisa de una mejilla y la oscuridad de la otra
en ese momento pegajoso en el que tu corazón
quiere salirse del pecho y
si insistes el azul pertenece al cielo
y en principio no puede robarse

¿y si te contara que el otro cielo y otro infierno
empiezan en el mar?


PIORT RZANY

domingo, 22 de noviembre de 2009

HOJA DE VIDA Número 23 - Revista virtual de Poesía -

"Tupacamarú", Miguel O Menassa

Escuela de Poesía Grupo Cero
Director: Miguel Oscar Menassa
HOJA DE VIDA - Revista virtual de poesía -
Taller de los domingos a las 17.00h.
Alcalá de Henares
NÚMERO 23. Domingo 21-11-2009
Coordinador: Carlos Fernández del Ganso

Pongo violeta aquí. Miguel O. Menassa

LA MIRADA DEL CONDENADO

Miraba el condenado la senda de su destino,
le quedaban solamente algunos recuerdos
esbozados a modo de murciélagos perdidos
y desorientados.

Sabía el condenado que el mundo era mundo
y el corazón ese pájaro amado de grandiosos vuelos
que tenía que conquistar sin grandes batallas
porque su tiempo era el tiempo del humano.

Tenía el condenado en sus ojos unas pupilas inmensas,
bondadosas, donde ya no había lugar para el ayer.
Estaba sentado en el borde de una fuente,
veía la plaza y a los niños correr.

Se frotaba los ojos. Era un flamante exiliado
de la rebeldía y el odio.
Contemplaba en el espejo su silueta partida en dos
al igual que las sílabas rotas de su nombre.

El condenado no creía en nada.
Buscaba una palabra para él, una voz sosegada,
el aroma de una metáfora cálida
que le abriera los ojos a la noche.
Con los labios apretados, muy apretados
acarició el resplandor de la piel desnuda
y escribió un verso, para nadie.

MÓNICA LÓPEZ BORDÓN

La rueca del destino. Migiel O. Menassa

LA MIRADA DEL CONDENADO

Ese hombre que escucha el veneno,
el ansia sin brazos,
el grito sin boca,
la mano sin dedos,
el corazón buscando una salida.

Ese hombre que se abandona
a la suave y pesada candidez de la carne,
que se hunde en la inercia de la nada,
en el olvido del todo.

Ese hombre sin nombre,
piensa en mitad del bosque,
tiembla como el mar embravecido,
se detiene ante la tierra
que le habla con voz de siglos olvidados,
y acaricia la muerte.

Ese hombre que se pregunta
quien le llama en lo oscuro,
que golpea sus sienes
la maldición de los dioses,
que observa con temor y deleite su propio vacío,
ese hombre tiene la mirada del condenado.

VICENTE PRADA GÓMEZ

Poeta encandilado. Miguel O. Menassa


HISTORIA DE UN BESO

Un viento liguero mueve las hojas caídas a la altura de las rodillas.

Colores infantiles decoran los edificios de perfil metálico que marcan el contorno difuminado en las cuadrículas de una luna sin tiempo.

Los pasos apresurados de una sombra retumban con el eco de las palabras que pronuncia el invierno con labios azules, y a veces, el suelo se abre en un abismo de recuerdos, nostalgia de unos brazos abiertos en círculos concéntricos.

En la mesita, los sueños, con su aroma a respuesta, su sabor a caligrafía,…… y esa palabra siempre por decir, apuestan por un futuro en presente de indicativo, juego en palabras de tímida mirada que hacen de cada verbo una historia con título en infinitivo, escribir, hablar, leer, amar, besar ….. donde la vida es un continuo venir de palabras, un camino sin retorno.

Escribo besar.
La página se estremece, la historia se hace nombre y escribo beso.
Las metáforas desatan su pasión más allá de los márgenes del abecedario.
Es la historia del encuentro entre las palabras.

SOLEDAD CABALLERO CASTRO

Llamaradas de amor. Miguel O. Menassa

LA MIRADA DEL CONDENADO

en la noche demasiado cansada
pasé de moda…
entre nubes como piedras
¡nadie es todo músculo o todo cerebro!
¿y el asombro?
a veces tan sola…
tan desnuda…
¿dónde está el asombro?
nunca será igual
en tus ojos oscuros
en tu pelo oscuro
que no habías heredado
en tu media sonrisa
que ¡SÍ! habías heredado
¿y el asombro?
¿ por qué el niño no se vuelve ni rojo ni azul
al introducirlo al agua del baño!
¿dónde está el asombro?


fechar el lunar bronceado del brazo izquierdo
como una reliquia del sol
fechar la camisa blanca de un viejo
que se ha olvidado de reír
fechar el viento que no puede defenderse
sobre un trozo de papel
¡fecharlo todo!
fecharlo todo… a partir de mi propio entierro
empezar no con un parto sino con una muerte
no aprender sino ir olvidando
no olvidar sino comenzar siempre por la pérdida
¡para acabar siempre en el asombro!

PIOTR RZANY

Recuerdos de tu paso. Miguel O. Menassa

LA PRIMERA VEZ QUE UN HOMBRE BESÓ A UNA MUJER

Creyó que era la primera vez,
que un hombre besa a una mujer.
Pego los labios sobre el laberinto
como si de un huracán se tratara.
Acato las leyes del último paladín
y traspaso las puertas que se abrían a su paso,
dando fe de su nacimiento entre otros.
Los mapas de las migraciones,
acompañan los viajes,
describe sus hazañas con la pericia de una raíz
engarzada a las flores del viento.
Era un cuerpo de mujer, nadie lo duda,
ese imposible gesto de poseer,
suave armonía entre las manos,
cuando despliega imágenes.
Compone mujeres sin nombre,
guarda en moradas blancas el sentido de algún alma.
Quiso poseer sus labios cuando le dio el primer beso,
después lo amortizo en su larga vida,
y deslizó en palabras,
alianzas de brillo y cabelleras de mujer,
ojos de azul mar, y labios carnosos,
toda la verdad sobre los besos,
en el cuerpo de la verdadera mujer. Ella: Poesía.

CARMEN ORTIGOSA MARTÍN

sábado, 21 de noviembre de 2009

HOJA DE VIDA. Número 22 - Revista virtual de Poesía -

"Tupacamarú", Miguel O Menassa

Escuela de Poesía Grupo Cero
Director: Miguel Oscar Menassa
HOJA DE VIDA - Revista virtual de poesía -
Taller de los domingos a las 17.00h.
Alcalá de Henares
NÚMERO 22. Domingo 15-11-2009
Coordinador: Carlos Fernández del Ganso

“Evolución dramática.” Miguel Oscar Menassa

CADÁVER EXQUISITO
Te encuentro en todos los ojos de desnudos azares
con tu voz armoniosa y dulce
como apéndice cristalino de tus ojos hirientes
temblorosas enredaderas en danza.
Mujer que peina las mareas en la furia del agua
suena, suena en mí tu voz temblorosa
en la noche abierta a tu ventana.
Caminando perdido como hojalata errante
creciendo las palabras entre secretos
espera, espera aún tengo los labios de rojo carmesí,
invisible, sin tatuajes que amarran mis suspiros
y escribimos una canción de Otoño
pintura espesa. Cincelada en tu rostro opaco.
Caricias desbocadas en rojo amanecer
mira en el espejo el palpitar de la vida.


*Escrito entre los integrantes del Taller de Poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares coordinado por Carlos Fernández

lunes, 16 de noviembre de 2009

HOJA DE VIDA. Número 21 - Revista virtual de Poesía -

"Tupacamarú", Miguel O Menassa


Escuela de Poesía Grupo Cero
Director: Miguel Oscar Menassa
HOJA DE VIDA - Revista virtual de poesía -
Taller de los domingos a las 17.00h.
Alcalá de Henares
NÚMERO 21. Domingo 08-11-2009
Coordinador: Carlos Fernández del Ganso


"Como una catarata de carne" Miguel O Menassa


BELLA DESCONOCIDA ENAMORADA DE LA MUERTE
(Verso de Gabriel Celaya)


La noche es un entramado de abrazos desesperados,
de obstinadas lunas que tiemblan
entre misteriosos delirios.

Desesperación de hombres callados
perdidos en un oscuro bosque,
con los párpados abiertos
por el rocío de la madrugada.

Respiración opaca,
sordo soplo de emoción contenida,
rugido de tu entrepierna
que desgarra mis venas.

¡Oh bella durmiente, bella desconocida
por quien el día surge
como un toro bravo,
cuya victoria se alza
entre los primeros rayos del sol!.

Escapo de la dorada locura de la muerte,
rebeldía de olas blancas acariciando acantilados,
pesada carne siempre inerte,
girando sobre sombríos fuegos.

Sangre que protesta violenta
embriaga mi corazón de dulces somnolencias,
como la brisa que delira entre las encinas,
y Ella, abrazada al viento,
me llama con su amor terrible y su deslumbrante luz.

Vicente Prada Gómez
"Una llama de viento azul" Miguel O Menassa


EL MIEDO DEL ADIÓS

Conjugo la tristeza
por algún amor perdido
y reflejada en la imagen
escribo un caballo de batallas
donde no alcanza el sentido del dolor.

Desconocida, esquivo el abandono
y descubro la retórica de los entreactos
en el escenario de los sueños.
Álgebra de precisión,
punto exacto del silencio,
profundidad de la noche
dejando en casa los ojos abiertos.

Hago un gesto de amor
y ella cabalga poderosa,
a un paso, con alegría.

Ha vuelto a mudar la piel
en el universo de las palabras.


Mónica López Bordón


"La diosa del placer", Miguel O Menassa


EN MEDIO DE UN NAUFRAGIO

Tiemblan, traspasadas de horizonte
palabras desnudas de cuerpo
en un baile de tibia conspiración.

Se diluye mi boca,
precipitada en noches de viento blanco.

Tu nombre, se escribe con el aliento
de unas caderas desatadas
y el latido de un a mirada demorada.

Sobre mi piel,
un vértigo de cristales rotos,
un amanecer secreto
y caricias quebradas en
una historia arrebatada
a las raíces de la sangre
en medio de un naufragio.

Soledad Caballero Castro
"Perdida en el tumulto", Miguel O Menassa

SIN FRONTERAS

Arrojo un pedazo de corazón a la impiedad de los perros,
cuando me voy a vivir al arrullo de tu costado,
lejos del hedor de terca costumbre.
Allí plantare mis huesos,
en una tierra sin títeres
donde los trofeos no tienten al azar,
y la providencia sea solo una palabra.

Seré la tejedora de redes
que abarca la noche,
viviré de la cosecha de algas y peces de plata.

No voy a rezar con voz de muerto,
ya resucité de tantas bregas,
no hay lajas de recuerdos en las palabras rotas.
Y calmo la tempestad puntuando la niebla.

Y así como quien lo quiere todo,
recojo el eco del mundo,
escucho como canta el gallo del alba,
y no entiendo nada.

Carmen Ortigosa Martín

"Hoy también", Miguel O Menassa

LA LUNA ESTÁ LLENA Y EL HUEVO MADURO

tendidos entre los muertos más hambrientos vendrán
golpeando diez mil cacerolas de lata en mil niños dementes
educados en una cultura de pobreza y muerte repentina

vendrán en la infinita danza verbal
de percepción y memoria de miles y millones risas
de vientres muertos
en estelas de meteoros abriendo cicatrices en calor
de cielo nocturno sobre cien continentes
en espasmos
en el tartamudeo y en la timidez de la arena
volviéndose tiránicas al raspar el hueso
en pleno asombro
en océanos brillantes de aire hinchándose
como la piel tibia ondulando en mares hirvientes
ante un contacto del amante
en una ausencia siempre presente sin saber
que han ganado o perdido con la ausencia
que les ha sido impuesta
vendrán en aquellas carcajadas nerviosas que tenían tanto
de risa como de llanto
¡vendrán en el último poema que nunca se concluye…
sólo se abandona!
Piotr Rzany